El Fandango

No se puede entender el son jarocho tradicional campesino sin el fandango, que en Sotavento es la reunión de músicos, versadores y bailadoras alrededor de una tarima de madera sobre la cual se zapatea. Si bien el zapateado sobre una tarima está extendido por diversas regiones de México, en las cuales adopta el nombre de baile de tabla (en las regiones de la Tierra Caliente de Michoacán y Guerrero), o son de artesa (en los pueblos afrodescendientes de Guerrero y Oaxaca); el fandango jarocho en Sotavento tiene ciertas peculiaridades que lo hacen distinguible de los demás.

Casimiro Castro y J. Campillo, «Trajes mexicanos: un fandango», litografía, en México y sus alrededores, 1864

Fandango y fiesta

El fandango es una fiesta popular y cualquier pretexto es bueno para armar un fandango: desde un acontecimiento social (bautizos, bodas, sepelios) organizado por una familia hasta el festejo de los santos patronos del pueblo o de la ranchería, donde se involucra toda la comunidad para su organización. Presente desde la época colonial, el fandango jarocho estaba cayendo en desuso por la introducción de otras prácticas festivas al principio de la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, el proyecto de revitalización del fandango que inició el grupo Mono Blanco al principio de la década de 1980, secundado por el movimiento jaranero, dieron nuevo impulso a la realización de fandangos y dicho estímulo ha trascendido no sólo las fronteras de la región de Sotavento sino las del país, con lo que en la tercera década del siglo XXI existe un marcado interés por el fandango y el son jarocho en Estados Unidos, Canadá, Sudamérica y Europa.

Según los actuales diccionarios de la lengua española, el término fandango hace referencia a un baile antiguo español, particularmente de Andalucía, que era «ejecutado con acompañamiento de canto, guitarra, castañuelas y hasta de platillos y violín, a tres tiempos y con movimiento vivo y apasionado». Incluso hoy, el fandango es un palo del flamenco, junto con las bulerías, las soleás, las alegrías, las seguiriyas, los tangos y las sevillanas. Pero resulta curioso que, en un viejo diccionario del año de 1732, se dice que el fandango era un baile introducido a la península ibérica por aquellos que habían estado en Las Indias (América):

Diccionario de Autoridades, 1732

A diferencia de otras expresiones de sones de tarima, como el huapango huasteco, donde conjuntos de tres músicos van tomando su lugar a lo largo de la festividad, el fandango jarocho es incluyente pues se pueden ir sumando los músicos en número indeterminado alrededor de aquellos que llevan el fandango.

Noticia:

Este sábado 18 de febrero, a las 19:00 horas, tendremos nuestro primer fandango en Casa Corazón, un espacio autogestivo ubicado en el corazón de Zamora, Michoacán. Nuestro objetivo es impulsar este aspecto de la tradición mexicana que para su realización implica, sobre todo, el trabajo en colectivo. Con ello queremos poner un granito de arena en la construcción de comunidad, que es un aspecto fundamental para la reconstitución del tejido social. En esta ocasión tendremos como invitados al grupo La Fronda de Marsyas, un conjunto de músicos e investigadores especialistas en diversos géneros musicales mexicanos como el son jarocho, el son huasteco y el son de la Tierra Caliente de Michoacán.

PS: Y bueno, se nos fue un error tipográfico al calor de la emoción…

Para saber más:

  • García de León, A., y Rumazo, L. (2009). Fandango: El ritual del mundo Jarocho a través de los siglos (1a ed). Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Dirección General de Vinculación Cultural ; Instituto Estatal de Cultura ; Instituto Veracruzano de Cultura ; Secretaría de Cultura de Oaxaca.

El son jarocho

Se denomina son jarocho a ese conjunto de piezas musicales que forman parte de un género regional asentado en el Sotavento veracruzano. El son jarocho es heredero de ese conjunto de danzas y sones de la tierra que se diferenciaron en el territorio de la Nueva España en el siglo XVIII al separarse del son huasteco, del terracalentano y demás. Su particularidad consiste en que abreva de tradiciones globales que incluyen a la música andaluza (con su mezcla de tradiciones árabes y serfardíes), a la música afro-caribeña –pues está hermanado con las tradiciones musicales de los llaneros venezolanos, de los guajiros de Cuba y Santo Domingo, los jíbaros de Puerto Rico y los criollos panameños–; así como de tradiciones regionales y locales de esa extensa región sotaventina que incluye el sur de Veracruz, buena parte del norte de la Oaxaca istmeña, así como un cachito del actual Tabasco, donde confluyen poblaciones mestizas, afrodescendientes e indígenas. Éste es un mapa aproximado de la Región de Sotavento:

Tomado de Francisco García Ranz y Ramón Gutiérrez Hernández, La guitarra de son, Taller de Gráfica La Hoja, 2021

¿Qué es Jarocho?

El término jarocho está asociado justamente a la población afrodescendiente. Por los diccionarios de época, sabemos que la palabra jarocho hacía referencia a las personas rústicas y, sobre todo, a los mulatos y demás afro-mestizos. Parece ser que desde el siglo XVII se tomó prestada esta palabra del idioma ladino (el habla de los sefardíes de Andalucía) para referirse despectivamente a los mestizos descendientes de negros e indias. Jaro, en ladino, es literalmente «puerco del monte». Pero también es posible que jarocho haya hecho referencia a aquellas personas que portaban una jara o garrocha usada para arrear el ganado por los caminos y cañadas de la Nueva España. Y sabemos que la mayoría de las personas dedicadas a arrear el ganado eran negros, mulatos y mestizos de ascendencia africana e indígena.

Para saber más:

  • García de León, A., y Rumazo, L. (2009). Fandango: El ritual del mundo Jarocho a través de los siglos (1a ed). Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Dirección General de Vinculación Cultural ; Instituto Estatal de Cultura ; Instituto Veracruzano de Cultura ; Secretaría de cultura de Oaxaca.